El cerebro adicto

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“Through art and culture all people are transformed & redeemed”

EL CEREBRO ADICTO

“Debido al conocimiento del tema, pondré de manera básica los únicos puntos que merecen ser tomados en cuenta de toda la nota, para la realización de la actividad.”

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Introducción

Nueva perspectiva
Hasta hace unas décadas la drogadicción se consideraba un problema moral y de falta de voluntad. Todas las adicciones pueden tener graves consecuencias para la salud y las relaciones humanas y, por tanto, para el bienestar personal, familiar y social. Las drogas modifican la química, la estructura y el funcionamiento del cerebro. Las drogas también son un problema con muchas facetas porque tener un adicto en la familia la modifica, afecta su calidad de vida y tiene un impacto emocional, económico y social.

Desarrollo

Dependencia
La mayoría de las drogas interfieren con la actividad de un neurotransmisor llamado dopamina, que desempeña un papel fundamental en las sensaciones de placer. El cerebro está condicionado a repetir conductas que permiten la supervivencia. Cuando el cerebro comienza a adaptarse a altos niveles de dopamina, el individuo tiene que usar más y más droga para obtener el mismo efecto. Cuando se abusa de las drogas se alteran algunas zonas del cerebro como el tallo cerebral, que controla el ritmo cardiaco, la respiración y el sueño; la corteza cerebral, que procesa la información sensorial y nos permite pensar, planear, resolver problemas y tomar decisiones, y el sistema límbico, donde se aloja el llamado circuito de recompensa del cerebro. Dicho sistema motiva al individuo a repetir conductas necesarias para la supervivencia y la reproducción como alimentarse y tener sexo. Al ingresar en el cerebro las drogas obstaculizan su sistema de comunicación e interfieren en el proceso normal de intercambio de información neuronal. Recordemos que las células nerviosas se comunican por medio de sustancias químicas llamadas neurotransmisores que llevan mensajes entre ellas. Una neurona libera el neurotransmisor, que cruza un espacio interneuronal, conocido como sinapsis, y se adhiere a un receptor (una proteína) en otra neurona. Neurotransmisor y receptor embonan como una llave en una cerradura.

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Están viendo cómo es la felicidad biológicamente. Una molécula de miosina lleva endorfina sobre un filamento neuronal.

Conclusión

Biología, ambiente, consecuencias conductuales, sociales y “prevención.”
La primera vez que bebemos el efecto es fuerte. Luego crece la tolerancia y aunque mucha gente controla su uso, ese control se pierde en los adictos. Siendo adicto se corre también el riesgo de sufrir o infligir a otras personas algún daño no intencional, o de incurrir en actos de violencia o delitos por influencia de las drogas o de la abstinencia. Para que un tratamiento sea efectivo debe atacar por todos estos frentes. Por ejemplo, hay que entrenar de nuevo los circuitos neuronales que calculan las recompensas naturales: la de la comida, la de salir con amigos, la del sexo. Todos los aspectos de la recompensa natural que se volvieron disfuncionales. El tratamiento debe definirse según la persona, el tipo de sustancia, el ambiente en que vive y sus recursos, internos y externos. No se intenta resolver únicamente el problema bioquímico, sino considerar al individuo y su contexto: su familia y su lugar de trabajo. En definitiva, se requiere una terapia multidimensional que procure entrenar nuevamente un cerebro que aprendió algo totalmente anormal, pues la adicción, en última instancia, es una enfermedad de aprendizaje. Entre los factores negativos se encuentran, por ejemplo, los padres adictos, la pobreza extrema, la mala nutrición, la falta de ejercicio, así como un ambiente que no sea confiable para los chicos y, desde luego, un entorno de violencia.

Referencia.
Índice número 177. El cerebro adicto. Verónica Guerrero, periodista y divulgadora de la ciencia, colabora en ¿Cómo ves? y otras áreas de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, y como corresponsal ocasional para la revista Nature Biotechnology. (http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto)177_portada

Reflexión

¿Por qué has elegido ese tema? ¿De dónde partiste para empezar a escribir?
La nota del Cerebro Adicto de la UNAM me molestó mucho, porque es mentira, es una falsedad, aunque venga de una revista científica, o de la UNAM y de gente muy profesional, es una mentira total esa nota. Las personas creen qué eso es la verdad y que las adiciones son sinónimo de enfermedades. Yo conozco el mundo de la psiquiatría, y por supuesto sé perfectamente lo qué es el Instituto Nacional de Psiquiatría y a su vez, a los médicos de la biología psiquiátrica ortodoxa, que han laborado ahí, somos viejos conocidos y no les guardo rencor, aunque sí tengo cuentas muy pendientes que saldar con la psiquiatría, y también con los medicamentos que suministran ahí, cómo lindos caramelos, las benzodiacepinas: risperadal, haldol, olanzapina, epival, rivotril, tafil, etc. Aunque también ellos usan a sus antagónicos, cuando el cuerpo tiene una crisis de efectos secundarios, suministran inyecciones. Las personas creen qué el ser adicto es una enfermedad, qué la locura es también otra enfermedad, qué la esquizofrenia otra, y tantas tonterías más. El asunto es que la gente realmente desconoce cómo el cerebro actúa a nivel biológico. EL ser humano no nada más es biología y genes, es historia, es psiquismo, es antología condicionada e incondicionada, son captores, es memoria corporal, posturología, disfunción, energía, kinesiología, ontogenia, filogenia. A la Secretaria de la Cultura cuando le expliqué mi proyecto de la Antipsiquiatría, le agradó, porque esto yo lo conozco tanto en la teoría como en la práctica, por lo tanto yo puedo coadyuvar en la vida de mucha gente que esta pasándola muy mal, los puedo sacar de su propio infierno y cambiarles completamente la vida, una vida digna para que sean productivos, funcionales y disfruten el vivir, porque la vida no es dolor, ni manda, o castigo divino, ni karma.”

Veo cada vez más humanos enceguecidos por la ambición, a los que no les importa qué precio (moral, en salud, en dinero, o reputación) hay que pagar para tener. Tener, ésa es la palabra. Tener poder, pareja, plata, casas, autos, dispositivos electrónicos actuales y de gamas altas, cuántas cosas (no importa qué cosas). Cuando hay tan poca solidaridad, tan poca empatía, tan poca camaradería entre las personas estamos mal. Y al final… Nos quedamos solos, solos entre nosotros, solos y en guardia, solos y enfermos. Cada vez veo más individuos deprimidos, mujeres que no duermen, hombres y mujeres que parecen pastilleros ambulantes (viagra, alopidol, alplax clorazepán, risperdal, ansiolíticos, antipsicóticos, antidepresivos, sedantes, antiácidos, antiinflamatorios, analgésicos, antibióticos, farmacias que caminan y crecen, a la vez), gente que desoyen todos los síntomas con que sus cuerpos les hablan, seres con dolores, con malestares físicos o emocionales a los que prefieren no atender. Morimos antes de tiempo o llegamos estropeados, a nuestra vejez, con enfermedades crónicas, agudas, degenerativas o terminales. Necesitamos, para nosotros y para otros, llegar vivos a la hora de nuestro final, con capacidad para convertir nuestras experiencias en sabiduría y para hacer de nuestra sabiduría una herramienta al servicio de nuestros afectos y nuestro mundo. Pero la gran mayoría de nosotros estamos llegando vacíos, sin nada para transmitir, habiendo acumulado vivencias como quien junta fotos, pero sin haberlas transformado en algo trascendente. Así, no va más, andar pensando que el mundo es así y no hay nada para poder cambiarlo. Quiénes son los que gobiernan los países, quiénes están al frente de las empresas, quiénes rigen el deporte, quiénes controlan las mafias políticas y religiosas, quiénes son los economistas o neoliberales que ven números pero no personas, quiénes inventan cada día una guerra para seguir vendiendo armas y robando petróleo mientras invocan causas inexistentes, quiénes intoxican a nuestros hijos con comida chatarra, televisión chatarra, ideas chatarra, quiénes nos hacen creer que moriremos si no tenemos un auto, un plasma, una computadora de ultimísima generación, que seremos poca cosa sin tener un status, o una zapatilla que hasta marca nuestras pulsaciones, quiénes manipulan nuestra salud desde las corporaciones farmacéuticas. Miro y los veo. Son hombres insalubres, inoculados e inoculadores de un paradigma tóxico. Yo sólo soy un hombre que tiene la visión de un mundo compasivo y fraternal, inclusivo, enriquecido por la diversidad, fecundo. No soy utópico u distopico amigo de las ideas de Huxley, Orwell, Bradbury, Goldwing, solamente soy un hombre harto que sospecha no ser el único ser harto.

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Animación

Debido a que este es el esbozo del video, ya que el video original dura más de una hora, a su vez, el video completo contiene algunos detalles a mejorar, corrección en la redacción, apropiación de la línea de tiempo y calibración en los distanciamientos y control entre las escenas, de igual manera, ajuste en la velocidad en el renderizado, entre otros detalles a mejorar.  Este prototipo en esbozo, se encuentra acortado en varias escenas o partes, si no lo pueden ver o leer detalladamente, favor de pausar las escenas.

Tanto la realización, como la manera de edición del video, fueron bajo un contexto muy particular.


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